En un mercado capitalista como en el que estamos, uno no se puede permitir quedarse atrás ni en la cola del cine. Individuos, familias, pequeñas empresas, medianas empresas, multinacionales, líderes en tecnología, líderes en mano de obra barata, países desarrollados, subdesarrollados, potencias emergentes, bancos comerciales, bancos de inversiones y cajas, todos luchan con un fin, pasar por encima del otro.
No han sido menos la NYSE Euronext y la Deutsche Boerse de Francfort, que se han visto obligadas a fusionarse con el fin de crear el mayor operador bursátil del mundo a nivel de ingresos y beneficios, y el mercado de derivados más grande del mundo.
¿Porqué ahora y no hace unos años? Bien, la respuesta es sencilla. Todo empezó con la fusión de la Bolsa de Toronto y la Bolsa de Londres, que dio lugar a la mayor bolsa mundial en número de empresas cotizadas.
¿Dónde queda el orgullo nacional? Desde siempre, Wall Street llena nuestras mentes de palabras como, centro de finanzas, compra-venta, especulación, dinero, etc. Palabras que nunca desaparecerán aunque la sede central de dicha fusión se instale en los Países Bajos (60% Deutsche Boerse y 40% NYSE Euronext) y se abandone su respectivo nombre. Repito la pregunta, ¿Dónde queda el orgullo nacional? y respondo con otra pregunta, ¿Y a quién le importa? Como bien ha dicho el presidente de la NYSE Euronext y futuro CEO de la fusión, la fusión tiene sentido. Señores, estamos en un mundo capitalista como he puntualizado al principio, y aquí no hay orgullo nacional que valga, y menos tratándose de un país como los Estados Unidos de America.
Al parecer, los inversores no opinan lo mismo. El día que se dio la noticia, la NYSE cayó un 2,5% y la Deutsche Boerse subió un 1,6%. Esto es debido a las repercusiones en un lugar y el otro, a la desconfianza y a la sorpresa. Aun así, ya está disponible para todos el mayor mercado de futuros y derivados del planeta. Los derivados son unos instrumentos financieros sofisticados que están sujetos al valor de un activo y se usan para especular. Por ejemplo, el precio de las materias primas. ¿Quién puede predecir el precio del petróleo? Muy poca gente o nadie. Aunque fueran buenos meteorólogos y pudieran predecir el tiempo que haría de aquí a un año con tal fin de deducir su precio, siempre podría aparecer algún otro pozo que hiciera que su precio cayera nuevamente.
Señoras y señores, no se queden atrás. Vivimos en un mundo capitalista "Business, is Business".
Written by: Marc Ramon Hernández
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